Escritura

Escritura

Alfonso Delgado empezó a escribir poesía junto a su íntimo amigo Félix Francisco Casanova. Formó parte del grupo Los Novísimos en 1976 y siempre siguió escribiendo poemas, cuentos y otros relatos. ”Cordón umbilical con la primera juventud de la que irremisiblemente uno no puede desprenderse”, escribió. También fue autor de numerosos artículos periodísticos de divulgación artística.

Novela: "Queda la broza"

En noviembre de 2018 publicó su novela “Queda la broza”, siendo considerada por Eduardo García Rojas como una de las diez mejores de ese año. En julio de 2019, el Premio Nacional de Literatura, Vicente Molina Foix, presenta la segunda edición, señalando que “la sensualidad vivida en toda su riqueza, los hermosos paisajes y culturas evocados, y el vibrante pulso narrativo de Alfonso Delgado, hacen de su novela, un espejo de la libertad, de la Historia, y del poder inextinguible de la pasión amorosa”.

Poesía

Como poeta, formó parte del grupo Los Novísimos en 1976 y siempre siguió escribiendo poemas, cuentos y otros relatos. También publicó numerosos artículos periodísticos de divulgación artística.

Plenitud

Aniquilarse en el Amor
es lo más elevado que conozco.
Hadewijch de Amberes, 1240

Sin saberlo te ves atrapado
en las fauces del amor,
un guepardo sigiloso y hambriento
en busca de una presa fácil.
de repente un salto al vacío,
sin red, sin esperanza, ingrávido.
Y todo se vuelve de un rojo sangre,
una emoción descarnada
que te invade.
Ya no eres tú, sólo aire
que ruge furioso: sal, maresía,
brisa, transparencia.

Alfonso Delgado
Octubre , 2010

 

Danzaire

Una voz solitaria se levanta
sin designio en el fondo del alma
tan inmaterial como un rayo de sol.
Katherine Philips, 1631-64

Leve, hoja que cae
danzando, desnuda, única
mecida por el viento,
ahora verde, rojiza, ámbar,
inútil y bella como tantas
otras miles de hojas que
han recorrido aires parecidos,
desde la copa arbórea
hasta el suelo húmedo para
formar con las frutas que
se desintegran, mixtura promiscua,
un manto de broza,
alimento de la tierra.

Leve, hoja que cae,
pálida como el olvido.

Alfonso Delgado
Octubre, 2010

 

Novilunio

Ah, mi amor, no tengas
miedo de la carencia: ella
es nuestro destino más grande.
Clarice Lispector, 1964

No hay puerta ni ventanas,
ni alfombra roja que
nos reciba, sin embargo,
hierba, musgo y flores
silvestres lo cubren todo,
la brisa del océano te
sirve de pijama y las
nubes son magníficos
edredones con los que
cubrir nuestros cuerpos
inmateriales que de
tanto vagar se
han vuelto aire

Alfonso Delgado
Octubre, 2010

 

Celos del aire

Doy suspiros al aire
y nadie se me los lleva
Canción popular

La mujer abre su boca
el aliento caliente dibuja
una estela que se propaga
como un cometa que
termina diluyéndose en
polvo de estrellas.
La garganta de la mujer
es aire apasionado que
desbroza melodía bizantina,
lamento sefardí, canto andalusí,
petenera o blues eternos,
que se desliza por los sentidos,
rozado, venenoso, decadente,
dulce como una puesta de sol,
inaprehensible, seductor,
incomprensible, eco de cuerda
de violín al ser pulsada,
túnel de aire fresco
que no se posee ni se toca,
un estado de ingravidez
parecido al infinito.

Alfonso Delgado
Octubre, 2010

Danzaire

Llegué a tus orillas sin rumbo,
con el corazón maltrecho de esperanzas
abandonado a una suerte misteriosa,
con la pasión cansada de
tantas mentiras y “te quieros”,
oteando el horizonte de tu alma,
estrella de mar, líquida de luz.
Conseguí navegar en tus azules,
oceánico grumete, bebedor de tus caricias,
rescatado en tu regazo,
vientre de arena, playa perdida
y nunca habitada por huella humana,
música de caracolas y silencios.
Me esperabas en el último de los puertos,
Sirena feliz e infinita.

Alfonso Delgado
Mayo, 2011

Reminiscencias

En tu nombre navegan
las caricias de los amantes,
flechas que danzan silbando
muy cerca del corazón,
las que van a clavarse
en el centro justo de las selvas,
floresta para el sosiego
donde viven las almas
de los felinos más hermosos.

Alfonso Delgado
Mayo, 2011

Vibrato

A Michal Dedecjus

El corazón es un pez
rojo que bucea dentro
de tu cuerpo, que
respira la música del silencio,
misterioso y acuoso.
recuerda que en la noche
de los tiempos
también tú,
fuiste un pez.

Alfonso Delgado
Mayo, 2011

Victoria y el mar

Tenía una voz llena de pájaros, ángeles misteriosos que volaban tan alto que ningún humano pudo atraparlos, seres tan blancos que se confundían con el cielo, como su alma.

Vivió para la música y sintió a lo largo de su vida el éxito, pero también el desdén y casi el olvido.

Victoria de los Ángeles, garganta portentosa, ojos de seda, murió en silencio, solitaria, sin laureles ni coronas.

Ella, soprano prodigiosa, siempre quiso cantar “Alfonsina y el mar”. Poco antes de morir había pedido la partitura a Argentina, pero no llegó a tiempo.

Evocarla es nuestro pequeño homenaje.

Alfonso Delgado
Mayo, 2011

En la borda el sabor a salitre
me llama a ser océano.
Valoro la distancia
y alzo el vuelo

Hart Crane

Hubo un momento en que se aspiraba a la belleza, cuando la vida era algo más que el paso rutinario de los días.

Hubo un momento en que la poesía apareció libre y desnuda… quizás sólo fue un instante.

Hoy se lee poca poesía y pocas personas ganan su tiempo deambulando por salas de exposiciones, disfrutando con la pintura, la escultura, la fotografía u otras artes visuales. Vivimos la pobreza de no ser sensibles al arte, en esta época de la inmediatez y la tecnología, pero todavía queda gente como ustedes que creen en el poder de los sueños, beben sosegadamente momentos mágicos de la vida y no les niegan el pan y la sal a los artistas.

Hay seres tan sensibles que se abrazan desesperados al blanco resbaladizo de la muerte, porque dieron más de lo que recibieron, la locura del desamor y del olvido les partió el alma.

Marguerite Yourcenar escribió “los poetas solamente se deshacen, pero no mueren”.

Vladimir Maiakoski, Alejandra Pizarnik, Cesare Pavese, Sylvia Plath, Hart Crane o Alfonsina Storni, grandes poetas, suicidas, “heridos de amor herido”, agotados de arrebato, vivieron tan intensamente que cuando murieron se convirtieron, como las sirenas, en espuma libre de la mar. Cerrar los ojos y deslizarse.

Alfonso Delgado
Mayo, 2011

Mi vida no se paró. Entonces descubrí otra forma de mirar el mundo. A veces creemos saberlo todo sobre la existencia cuando, en realidad, sólo conocemos retazos sobre el placer y el dolor, una complicada tela de araña que se teje frágil, silenciosamente sobre nuestros sueños, desde que nacemos hasta la muerte.

Orgullo, ceguera, vanidad de vanidades. No conocemos casi nada, encerrados en nuestra coraza de egoísmos, defendiéndonos de todo aquello que nos amenaza, que no queremos ver o saber, huyendo de nosotros mismos…

Ese rojo es demasiado atrevido

Porque somos incapaces de vivir abiertamente…

Siempre de negro o de gris, neutros, aburridos

De interpretar con pasión…

Mira la Luna: quiero comerme el amarillo

Malos músicos, torpes artesanos, abocados irremisiblemente al fracaso, por cobardía, por miedo al miedo.

Pero de pronto se puede tener una visión diferente de la existencia, un encuentro lúcido, espiritual y físico a la vez. Es el ARTE con mayúsculas, abrirte, crecer, expandirte, cabalgar como un caballo salvaje a la luz del sol o misterioso compañero de la luna que es capaz de mover las mareas.

Todo lo dicho puede parecer vano o mil veces oído, pero sólo quien lo experimenta podrá comprenderlo. La mente no tiene límites, el planeta es una casa abierta y nadie deberá impedirte el paso…

¡Magenta, violeta, ocre, siena, cadmio!

La felicidad no es un talismán fruto del azar, ni siquiera tienen que ver con la alegría o la seguridad. La felicidad es una mancha de emoción interna, parecida a los colores, infinitos en tonos y matices… el blanco no se considera un color, el negro tampoco.

Azul marino, azul de arabia, azul cobalto, azul turquesa

Rojo escarlata, rojo bermellón, rojo inglés, rojo veneciano

Naranja oxidado, naranja de oriente, naranja tostado, naranja de Calabria

No hay una única visión, cada cual debe agilizar el movimiento de su brazo, dinamizar su mente. Siempre para aprender hay que rozar el error y muchas veces el fracaso, aprender a elegir para alcanzar más tarde la orilla deseada. Disfrutar del arte exige una entrega completa, soltar amarras, embarcarte hacia el futuro.

Quizás el trabajo dentro del color nos ayude a adivinar quienes somos o a sospechar quienes pudimos ser, emprender un largo viaje, elegir, mezclando, mixturando, arriesgando, creadores libertarios desafiando los convencionalismos.

Ojalá que al final no seamos más que espíritus vagabundos que pintan libres los colores de la vida… y los colores sólo existen cuando aparece la luz.

Alfonso Delgado
Octubre, 2011

Estábamos rodeados de un montón de tigres tímidos
que esperaban a saltar en cuanto apareciere una presa propicia.
Pero los tigres son más hermosos
Jean Rhys

No sé si la belleza y el dolor son soportables cuando fortuitamente se unen. Lo cierto es que la vida puede ser una sombra felina, transgresión depredadora que permanece agazapada, acechando a nuestros corazones y, a veces, a nuestra fragilidad.

El desamor dejó a un corazón herido, abandonado en las profundidades de la selva, donde apenas llegan los rayos del sol y aunque amenazado por una humedad devastadora, permaneció allí, en la tierra, entre orquídeas y anturios, tapizado por el musgo, pero aún vibrante pitanga agridulce, fruta extraña y deseable, hasta una madrugada en la que un tigre lo portó en sus fauces, como lo haría con unas de sus crías, hasta la orilla de un gran río por el que aquel corazón indefenso navegó hasta alcanzar la mar, desprendiéndose en su travesía de la pesadumbre de la tierra, tornándose pez escurridizo o pulido canto rodado. Las olas lo dejaron varado en una playa desierta entre guijarros, conchas y caracolas que gemían con la pleamar y permanecían brillantes y tibios en marea baja. Los sentimientos, poco a poco, se vuelven sal o arena, las emociones extraviadas no dejan huellas, tan leves son, como la soledad del aire o el latido lejano de un corazón salvaje.

El amor, al verdadero amor, solo se le reconoce cuando se ha perdido y un día, con un poco de suerte, vuelve a casa, hijo pródigo, lamentablemente herido, desnudo, famélico, un tigre manso al que das de comer de tu mano. Está demostrado que los leones son más fuertes, los leopardos más sigilosos pero, ya sabes, los tigres son más hermosos.

Sin ninguna duda darías por la vida por una pasión tan intensa y absoluta. Emprendamos el viaje, la aventura secreta, nunca es tarde, los caminos están abiertos. Alguien nos observa sonriendo, nos llama insistentemente, nos espera desde lo alto, en una ventana abierta e iluminada.

Alfonso Delgado
Abril 2012

TRES EN EL LABERINTO

I
El príncipe de Atenas

Todo lo hermoso es tan
difícil como raro
Baruch Spinoza

Teseo, detente un instante,
reconoce en ti a Dédalo caído
que arrastra,
perdido en el laberinto
sus alas rotas.

Aunque no lo creas,
también un día,
los vientos estelares
te borrarán el rostro,
el agua dispersará
tu memoria,
poco quedará del joven que fuiste,
apenas la huella
de la felicidad compartida
al calor de otro cuerpo,
desnudo junto al tuyo,
pero que, como al de Ariadna,
abandonaste, ingrato, en Naxos.

Te preguntarás entonces
quien es el intruso que
traicioneramente te habita,
al que tú no reconoces,
en qué momento insospechado
te devoró la sombra
de Asterión, el Minotauro,
que igual que el viento
se llevó las dunas,
devastó las playas desiertas
y te hurtó, en un parpadeo,
la vida, el tiempo, la esperanza,
cada instante de goce,
cada uno de tus sueños.

II
El hijo del rey Minos

El sol de la mañana reverberó en
la espada de bronce. Ya no quedaba
ni un vestigio de sangre ¿lo creerás Ariadna?
-dijo Teseo-. El Minotaruro apenas se defendió.
J. L. Borges

Pero aguarda un momento,
silenciemos las quejas
la miel cicatriza las heridas,
cambia de golpe tu cobardía
por audacia, arriésgate,
resucita de entre los vivos,
huye de una vez del laberinto,
transfigúrate en tormenta,
flota vulnerable, por encima
de tus equivocaciones,
ilumínate, alcanza la oportunidad
de vibrar intensamente,
introduce tus manos en la tierra,
libre saborea el amor,
cómete la vida, si es tu deseo,
prueba la aventura, diviértete,
bebe hasta la última gota,
antes de desaparecer para siempre.

III
Ariadna abandonada

 Me dicen que estoy en Naxos
pero esta isla debería llamarse
abandono, desengaño, traición.

No puede existir dentro de
Un cuerpo mortal máspena
Y soledad que la que sufro.

¡Ay, amor, con qué cruel veneno
me embriagaste!

¿Qué me diste,
que me dejó aquí dormida
sobre la arena, como una sirena ciega,
como un ave sin alas,
ausente, una mujer a la que dejaste
un corazón vacío y en la boca
el sabor de la sangre.

Con el hilo que te salvó
del laberinto
podías también
haberme aniquilado
antes de dejarme
víctima del amor
no correspondido.

Esta playa de Naxos
es un lecho frío,
esta isla debería llamarse
silencio, desolación, olvido.

Alfonso Delgado
Abril, 2013


 

EL GUERRERO DE RIACE

A Lua Delgado

Deseó alcanzar la luna
pero aquella noche el mar
era un oscuro terciopelo
de musgo que cubría lascivo
las tumbas de los argonautas.
Escuchó el lamento
que acunaba amorosamente
el reflejo pálido
que desprendía la diosa
sobre las aguas.

Hundido en las profundidades
del mar,
su cuerpo de bronce
se crispaba desolado
intentando alcanzar la luz,
con la esperanza de regresar
algún día
del abandono y del frío.

¡Oh, luna, déjale morder
tu carne agridulce,
saciar su sed con tu resina,
concédele el placer
de volver al aire y a la tierra!

Selene, la princesa silenciosa,
escuchó las súplicas
del muchacho de bronce y,
en plenitud, le besó en la boca.

Los hombres lo rescataron
del naufragio,
después de siglos.
Su mirada fue entonces
más hermosa y
su desnudez espléndida,
un bálsamo verde
de sal y espuma

 Alfonso Delgado
Abril, 2013

 

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